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Cuarto movimiento 21 mayo, 2012

Posted by NIP in COSAS DE CASA.
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El cuarto movimiento de la novena sinfonía de don Ludwig -la Opus 125- es el himno del amasijo mal cocido que llamamos Unión Europea.  Sí, algo  sobre la alegría que es uno de los cuatro símbolos de esta Unión -aseguran- junto a la bandera de clara significación mariana, el pasado 9 de mayo y el olvidado lema: In Vielfalt geeint, dicho en yogurt; Ενωμένοι στην πολυμορφία.

πολυμορφία pero no  en la αντιξοότητα pues nada se dice de unidad en la adversidad.  La diversidad de los 27 pollos no produce roce alguno y permite un corral tan amplio como objetos extraños consumidores  puedan entrar en el conjunto. Oda a la diversidad;  ¡Oh! uni-diver-di-versi-dad,  ¡Qué fácil!  voila!

Lemas escritos en filacterias de papel cuché, pero ante la adversidad  ¿Qué hacemos?

No debimos dejar entrar a Grecia en el ευρώ, debimos vigilar los resultados y balances de Portugal, los submarinos económicos italianos, la quebrada economía francesa, y ¿nosotros?. Nosotros sabíamos que por donde íbamos era cuestión de tiempo que nos la pegáramos. La balanza Importación/exportación era escandalosa. Que el sistema autonómico es insostenible si cada uno gestiona carteras como educación y sanidad. Que las televisiones gubernamentales de las diversas  taifas son un agujero negro. La creación de absurdos derechos era despilfarradora. 

 Lo sabíamos, ha sucedido lo que nos temíamos y ahora  nos cuecen a impuestos, injustos como el del patrimonio, volverán a subir el IVA  y ahora hay que recortar gasto…

 ¡Basta ya de exprimir los bolsillos!

Si tienen que haber más despidos es tiempo

que sean los familiares enchufados de esos políticos

que nos han metido en esto con

el beneplácito de tanto nuevo rico

y el voto irresponsable de una mayoría

que dejó el Gobierno de la Nación

a  siniestros como ZP.

La responsabilidad de los actos, las consecuencias de las conductas y hechos, aquí todo se paga y como de

costumbre entre tanto blandito, quieren que los platos rotos los paguemos los demás 

que trabajamos ahorrando en nuestras vidas y proyectos

que vivimos con austeridad

y compartimos en la necesidad.

 

El mal trago para nosotros, ellos en cambio,

con sus flamantes pisos y coches nuevos

esperan las vacas gordas para volver a ordeñarlas

y hacernos la  gracia de ‘bajar’

los impuestos que hoy nos están asando

como a pollos. 

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